Pécora

La lana como paradoja

Pécora es un pequeño espacio de rebeldía. La lana tratada en las Islas Canarias, la imagen no evidente, la imperfección como sutileza. Este taller, creado por Isora Díaz, cuenta hoy con un equipo formado por cuatro mujeres provenientes de las Bellas Artes, la Historia del Arte y la Administración.

Por Equipo Citā Diciembre 02, 2020

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Quería ser corresponsal de guerra. Con esa idea en la cabeza, deja su Tenerife natal con 18 años. Empieza estudiando fotografía, y al año siguiente se matricula en Publicidad, con la intención de más tarde pasarse a Imagen y Sonido. Sin embargo, su rumbo cambia y esto le llevará a Barcelona, Tenerife, Amberes, Alemania, Barcelona, Londres y, de nuevo, vuelve a Tenerife. Por el camino, estudiará en Bellas Artes, hará un Erasmus en la rama de Litografía, trabajará en una empresa de restauración de vidrieras, estudiará un máster en dirección de marketing y otro en dirección de eventos. Pero es ahora, en Tenerife, cuando siente que está más asentada, encontrando la estabilidad en un material que pasó por su vida fortuitamente. Así nace Pécora, una empresa de artesanía que lleva el uso de la lana a elementos tan dispares como lámparas y jabones.

Bodegón
Bodegón

¿Desde cuándo sabes que quieres dedicarte a la artesanía?

Cuando vuelvo a Tenerife, llegó con la idea de que no sé hacer nada. No sabía hacer ropa -no sé porqué lo primero que se me ocurrió fue hacer ropa- y empecé a ayudar a una amiga que trabaja en artesanía, sobre todo para mercadillos. A mí me parece que hay un potencial enorme, que se puede dar un giro a la cosa artesanal, con un matiz mucho más profesional en el sentido de diseños más cercanos a las Bellas Artes. Un diseño más cuidado. Para mí estaban las cosas del diseño, más cercanas a la arquitectura, y después la artesanía, en un entorno más de mercadillos. Me parecía que debía haber algo intermedio que faltaba. Casualmente empiezo con la lana. Esta amiga conoce a una chica alemana que estuvo aquí y dio un curso. Y probamos. Empezamos con los jabones de lana, que nos pareció una idea maravillosa envolver un jabón de lana. Luego vimos que ya existía. No éramos tan originales. Pero, a la larga, el tratamiento si lo hemos conseguido hacer de forma distinta a lo habitual. En mi segundo embarazo de mellizos me decidí a lanzarme por mi cuenta y así creamos Pécora.

¿Por qué lana en las Islas Canarias?

A pesar de que España fue tradicionalmente propulsora de la lana, por ejemplo la lana merino, que es de España, y que hasta hace unos años había muchas ovejas en el país, es cierto que en Canarias nunca ha habido una industria de lana. Nosotros lo hemos incorporado como una paradoja: utilizar la lana en las islas Canarias. Pécora siempre ha tenido ese sentido de paradoja. Creo que la lana ofrece un montón de posibilidades que aún están por desarrollar, de hecho, nuestros jabones hoy no se parecen nada a los de antes. 

¿Cómo han influenciado en tu trabajo actual toda esa experiencia vital, esos países y esos estudios tan dispares?

Lo que más me ha influenciado ha sido salir y ver cosas distintas. He adquirido una capacidad de gestión. Cuando caes en un sitio nuevo tienes que hacerte al sitio: es el plano, el metro, donde se compra pan, el supermercado. Eso es algo que me parece maravilloso. Yo creía que era algo que no iba perderlo nunca, porque siempre me gustó eso de ir rulando y, cada cierto tiempo, tener que hacerte ese nuevo mapa. Creo que eso me influyó mucho con esto. Es iniciar algo nuevo, no temer, buscar y llamar. 

Evidentemente también lo que uno ve te influye. He pasado por muchos museos, muchos sitios distintos, pero no tengo un tótem que me influya en mis creaciones.

Lámpara y Jarrón
Lámpara y Jarrón
Lámpara y Jarrón

¿Dónde encuentras las influencias cuando comienzas un nuevo trabajo?

Depende. Por ejemplo, en los jabones, hay una parte que proviene de uno, pero también está enfocado hacia el otro. Establecer colecciones que abarquen miradas distintas, desde hombres, mujeres y niños. Buscamos colecciones que sean amplias, aunque es verdad que nos distinguen las flores, por ejemplo. Todavía no estamos en el punto de hacer solo lo que nos da la gana. Hay algo de raciocinio en el proceso. 

Por ejemplo, con nuestras lámparas. Estoy deseando empezar los nuevos diseños. Ahora quiero hacer unas lámparas más simples, más sencillas, con colores planos. A veces tendemos a ensimismarnos en el diseño y perdemos la parte práctica. Nosotros queremos llegar a un público lo más amplio posible, pero eso significa simplificar el proceso.

Claro, ya tenemos un recorrido, hoy podemos hacer más cosas y tenemos más experiencia. En mi caso parto de un recuerdo, de un sentir, y de ahí tiro como de un hilito, hasta que se construye algo que quiero.

¿Qué hace singular a Pécora?

Todo. Pécora tiene un carácter. En Canarias, pécora es un insulto. Es un insulto que ya no se utiliza, es casi encantador. Al mismo tiempo, tiene un punto femenino que podemos reivindicar. Se les dice a las mujeres prostitutas o libertinas, que hacen uso de su cuerpo y su libre albedrío. Y, al mismo tiempo, si se busca en el diccionario, significa cabeza de ganado lanar. Significa oveja. Esas dos denominaciones hacen de Pécora una figura femenina, combativa. Pécora es un botón abrochado en otro sitio, es una tecla de una máquina de escribir errónea. Tiene ese punto pillo y subversivo. Tenemos un matiz muy pictórico. Un mundo de detalles muy sutiles. 

En nuestras cajas de los jabones hemos incorporado unos restos de fibras de lana, que cuando las abres, depende de la sensibilidad de cada uno, hay a quiénes les llega. Son simples fibras de distintos colores. Son restos del trabajo que se realiza. Pécora tiene ese punto del detallito que no es visible a simple vista. 

Nuestras fotos están desplazadas. No es simétrico. La belleza no es perfecta. Es lo que nos hace singulares. Hay una autenticidad en Pécora. No es algo creado, sino que sale de las entrañas.

«Pécora es un botón abrochado en otro sitio, es una tecla de una máquina de escribir errónea. Tiene ese punto pillo y subversivo.»

Tapiz, esponjabón y creando un jabón
Tapiz, esponjabón y creando un jabón
Tapiz, esponjabón y creando un jabón
Tapiz, esponjabón y creando un jabón

¿Cómo trabajan la lana de Pécora?

Para trabajar la lana hay una opción tecnológica. El fieltro que se compra por ahí suele ser sintético, pero el nuestro sí es de lana. Hay maquinarias que se utilizan para hacer ese fieltro de lana. Y después hay unas máquinas maravillosas que lo trabajan afieltrando. Nosotras decimos que cuando nos toque la lotería compraremos una para poder hacer chales. Sin eso, el proceso es más complicado. No es solo hacer el diseño, es afieltrarlo. Es algo físico, es como hacer una hogaza de pan para mil personas. El material está mojado, pesa, hay que escurrirlo, enrollarlo. Nosotras todo lo hacemos a mano. Si le vamos a poner unas hierbas, las dibujamos a mano. Volvemos a hacer otro producto, con las mismas hierbas, los mismos colores, pero las hierbas terminan siendo distintas. Sí que tenemos unos diseños establecidos. No todo lo que se te ocurra es bueno y merece ser vendido. 

Y en el proceso, ¿cuál es la parte más complicada?

Parecerá una tontería, pero en el proceso, lo más complicado es estar en Canarias. Para conseguir, por ejemplo, unas cajas a medida, es horrible. Para trabajar con la península y que la gente no salga despavorida con los impuestos, también es difícil. 

Ahora necesitamos unas cajas a medida para las lámparas. Hacerlas aquí, nos piden dos mil unidades. No podemos hacer dos mil cajas, estamos empezando, no hacemos mil cajas al año. Ya he contactado con quiénes nos la van a hacer en la península, no solo el transporte es mucho más caro, sino que después a la entrada en Canarias el gobierno nos imputa un impuesto que, por un lado estaría bien pensado porque protegen a los que fabrican cajas en Canarias, pero no se fabrican ni las que quiero ni en las cantidades que necesito. Tenemos un embudo que no afecta para grandes empresas, pero sí para pequeñas empresas. Eso es lo más desesperante. En lo demás, uno lucha consigo mismo. Prueba cosas, no duermes, trabajas más o menos, pero sabes que llegará algo que te guste y que esté bien. 

Ahora mismo, las cajas las estamos haciendo nosotras. Tres horas tiradas en el suelo con un cúter. Solo nos falta tener las ovejas pastando en el taller.

Con respecto al mundo de las colaboraciones con otras marcas y creativos, ¿cómo ha sido vuestra experiencia?

El tema de la pandemia, justo a lo que nos ha empujado es a establecer lazos con otros. Pécora ya era así, pero ahora la gente está más ávida de eso. Estamos trabajando con una ceramista, con la que próximamente sacaremos algo. Con otro artesano de madera, que nos ha hecho unas crucetas. Otra persona que hace unas cosas maravillosas de cestería, con la estamos trabajando para hacer unas lámparas con lanas y otros materiales. Con otra empresa de jabones de aquí. Son cosas que, como no la hemos sacado, no las puedo contar. 

Pero la experiencia ha sido maravillosa. Me encanta. Creo que sumamos siempre. Aporta por todas partes. Personalmente estableces una relación con otros. Tu producto se favorece de esa habilidad y de esas materias que no usaríamos y que son de otros. Aporta miradas distintas. Incluso seguidores de unos y otros. Incluso es una oportunidad para vender en las webs de ambas. Además, el producto termina siendo más personalizado. No compramos unos botes de fuera sino que trabajo, por ejemplo, con el vidriero que los hace. Me parece muy enriquecedor y nos abre posibilidades de vivir de lo que estamos haciendo. Estamos en el momento de las supercolaboraciones.

Lámpara y jarrón
Lámpara y jarrón
Lámpara y jarrón

¿Hay alguien con quién te gustaría trabajar puntualmente?

Nani Marquina marcó en su momento una vía para la artesanía. También hay otras, por ejemplo, que usaron la lana desde el diseño, aunque la lana siempre ha estado un poco denostada, aun siendo  un material muy noble para subirlo.

¿Cuál es el futuro de Pécora?

Queremos llegar al cliente directo. Por ahora estamos llegando más a tiendas que al cliente directo, pero este es el objetivo. Desde hace unos meses vimos que no podemos seguir subsistiendo así. Los márgenes de beneficio siempre son más bajos para tiendas, así que nunca llegábamos a producir suficiente porque era todo para cubrir los gastos. Si llegamos al cliente directo, podemos bajar la producción y hacer otras cosas. Nos encantaría poder vender más lámparas, más tapices y más de todo. Hacer proyectos concretos con empresas, con organismos, con hoteles. Porque esos son desafíos que va con nosotras. No somos una marca estándar. Esos encargos puntuales nos encantarían.

¿Alguna vez te ha llamado el interés de formar a otras personas con la técnica que vas desarrollando?

Nos preguntan mucho. Pero a ninguna nos llama el tema de formación. Ya hay bastantes copias. Nos han copiado, no cogiendo ideas, sino los mismos diseños. Esto y que no tenemos tiempo. Tendríamos que parar la producción y destinar unos días. Además, no es fácil. La última compañera entró hace más de un año y, a pesar de que es súper rápida aprendiendo, hay diseños que todavía se le dificulta. Hay mucho proceso de aprendizaje aún. Esto no es darle a un botón y ya.

Hay partes del proceso que nos ha costado mucho. Ingeniándolas, buscar formas, ahorrar aquí un tiempo para allí hacer más cosas. Sí hay un desarrollo e investigación que es nuestro. Y aún nos falta mucho.

Una película

No sé. Con lo que no puedo es con la violencia.

Pero sí te puedo decir una canción: El guerrero, de Extremoduro. Y un libro, Crimen y castigo de Dostoievski.

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