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En su infancia, anidada en la tradición y la tierra andaluza, este artista polifacético encontró inspiración. Desde el flamenco a la Semana Santa, desde sus campos y sus mares, Ernesto integra estas influencias con artistas contemporáneos como Paolo Sorrentino o Niño de Elche.
Por Equipo Citā Diciembre 02, 2020
Ver FichaSu vida se divide entre Madrid, la gran capital, y el Cabo de Gata, en un pueblo de 30 o 40 habitantes en invierno, al que se mudó hace apenas un año, compaginando la velocidad de la gran urbe con la calma del parque natural andaluz. «Estar en Andalucía es foco de inspiración. Una de las últimas cosas que hecho es una fotografía que hice de desnudo. En vez de intervenirla yo, probé un nuevo método para intervenirlo: dejar la fotografía durante veinte días metida en el mar. Esa fotografía está intervenida por el mar y por el sol.»
El malagueño lleva a cabalidad la definición de artista polifacético. Su creación es un recorrido por las artes plásticas, performativas y audiovisuales. Mientras se produjo esta entrevista, estaba escribiendo una obra de teatro con la actriz Bea de la Cruz, compañera de colegio con la que compartió una de sus primeras experiencias escénicas.
¿Cuándo recuerdas haberte sentido atraído por el arte por primera vez?
Ha sido desde pequeño. Vivo en una familia en la que tanto a mis hermanas como a mí nos han criado en el afecto y en la expresión. Muy desde pequeño sentía esa necesidad de expresarme artísticamente. Ya era una cosa bastante intuitiva. Desde pequeño, me daba igual cómo fuera, hacía teatro, pintaba, hacía fotografía. Fui muy apoyado por mis padres. A todo era sí. También me sentí muy apoyado por los profesores. Supieron identificar que me emocionaba lo creativo y me incentivaban bastante.
¿Qué influencias recuerdas de aquella época que hayan determinado tu creación artística?
Relacionado con la infancia, siempre he estado muy inspirado por Andalucía y por el folclor. Todo lo que tiene que ver con las celebraciones cristianas y folclóricas ha sido una gran inspiración para mí. Como visualmente son tan fuertes, ya desde pequeño me llamaban muchísimo la atención. Luego, en el colegio, aprendiendo historia del arte, empecé a conocer a artistas con más en profundidad. Me llamaba la atención la escultura griega, los retratos renacentistas. Luego el impresionismo y el cubismo. En el colegio fui descubriendo un montón de cosas que me han marcado para el resto.
Ahora mis influencias pueden estar en cualquier cosa. Desde una serie de televisión o un director como Paolo Sorrentino. En la música, por ejemplo, Niño de Elche. O cualquier otro ámbito. La gente más inmediata que tienes alrededor siempre es una influencia. La familia, los afectos, incluso las parejas, cambia totalmente tu forma de crear.
Desde que sales de Málaga, primero a Escocia y luego a Madrid, ¿quién te apoyó durante ese tiempo?
Aquí siempre pienso en las personas más cercanas. No puedo hablar ni de un mecenas ni de galeristas. Hablaría de mis padres, de mis amigos, de mis parejas y de mi perro, que es el que me aguanta todos los días.
«Ahora lo que más me apetece es la presencia física. Trabajar el contacto, con el estar, con el mirarnos y mezclarnos con el espacio natural. Algo que desarrolla los sentidos, no solamente la vista.»
Centrándonos en tu trabajo, ¿cómo inicias tus creaciones?
Para mí es muy importante la escritura. Mis proyectos empiezan por un título. Luego ese título se desarrolla en un texto. Pero siempre empieza en una escritura. Cuando ya tengo decidido qué quiero contar, decido el medio en el que lo voy a hacer, una fotografía o lo que sea.
Ahora lo que más me apetece es la presencia física. Estoy haciendo muchos talleres, que se llaman Lo íntimo y lo público, en el que trabajamos mucho con el contacto, con el estar, con el mirarnos y mezclarnos con el espacio natural. Todo lo que tenga que ver con eso, me interesa. Con lo estético, la performance, que pasa no en una pantalla, sino en directo. Algo que desarrolla los sentidos, no solamente la vista.
¿Ahí encontraríamos la singularidad de tu trabajo?
La singularidad de mi trabajo creo que tiene que ver precisamente con la desidentificación. Es decir, no me identifico con nada en concreto. No puedo decirte qué es lo que más define mi trabajo. Tiene más que ver con una esencia que recorre cualquiera de las disciplinas que voy utilizando. Yo trabajo con muchos medios, con fotografía, con video, hago performance, vestuario, escenografía. Un montón de cosas diferentes. Y al final me reconozco en ellas. Reconozco algunas señas que las conectan. Tiene que ver que con la disciplina que elijo, con desde dónde lo hago: siempre con la mayor honestidad posible y con la intención de superar un nuevo reto y aprender.
Pensando en tus últimos trabajos, si tuvieras que elegir alguno que haya dejado un profundo sentimiento en ti, ¿cuál elegirías?
El verano pasado hice un proyecto que me atravesó muchísimo. Sobre todo porque no es un proyecto que hice solo, sino con otras personas. Se llama Salve. Es una bandera que hice con chalecos salvavidas de inmigrantes que habían cruzado el Mediterráneo y que izamos en Cabo de Gata. La bandera la hicieron principalmente los refugiados e inmigrantes, que se juegan la vida en busca de algo de esperanza, y una asociación de mujeres mayores de Almería. La hicieron juntos, en dos días preciosos trabajando en esa bandera que medía tres metros, y que venía a simbolizar una muestra de respeto hacia las personas que se mueren y que arriesgan sus vidas. Es una locura que tengamos normalizado que el Mediterráneo se llene de cadáveres. Que recibamos con los brazos abiertos a millones de turistas y que, luego, gente que lo necesita, la repudiamos.
La bandera la instalamos el día de la Hispanidad. Cada uno vive la Hispanidad y su país como quiere. Y un día pensé que me gusta tanto mi país, que en ese día quería compartirlo con gente con la que me gustaría disfrutarlo y no se ha podido.
¿Y el que terminó siendo más complicado de realizar?
Fue bastante complicado un video que realicé para Shiseido, en el que se colaboraba con un montón de gente como Bárbara Lennie, Paco León, Ana Polvorosa, Javier de la Blanca, y otros muchos. Fue una producción en la que había muchísima gente en un solo día de rodaje. Era una locura. Cuando yo trabajo soy muy insistente con la idea que tengo. Así que es muy difícil que, con alguien con el que no he trabajado nunca, como el equipo creativo de Shiseido, te entienda desde primera hora. Era como una constante lucha, todo el rato, que se acentuaba porque además había que hacer la producción en un día. Pero al final el resultado fue increíble. Quedamos súper contentos. Nos pusimos de acuerdo y lo recuerdo como algo genial. Mucho trabajo al principio, pero luego mucha alegría con el resultado final.
Estos dos proyectos están basadas en forma de colaboración artísticas, tanto con otras personas como con marcas. ¿Cómo es tu relación con las colaboraciones artísticas y con los comisariados?
En cuanto a colaboraciones con artistas, ahora es cuando más me entusiasma. He hecho colaboraciones con la Compañía de Danza Contemporánea Kor’sia, también con Paco de Niño de Elche. Estoy haciendo ahora una colaboración con María José Llergo, la cantaora de flamenco. También con la actriz Bea de la Cruz, con quien estoy escribiendo una obra de teatro. También formo parte de una compañía que se llama Mujer en Obra, en la que hago el vestuario y la escenografía. Cada vez me siento más cómodo trabajando con gente. Me gusta cada vez menos el cliché del artista solo en su estudio.
Con el tema del comisariado he tenido muy buenas experiencias. Hace poco tuve una exposición en Madrid con la galería We Collect, que era la exposición de Los mártires. Y muy contento. Tienen un espacio increíble y ya había colaborado con ellos en otras exposiciones colectivas. Hace unos años, por ejemplo, estuve presentando una performance con ellos en el Club Matador.
¿Con quién te gustaría colaborar?
Me gustaría trabajar con Antonio Gala. Es una persona a la que admiro muchísimo.
Y, ¿marcas?
He trabajado con marcas súper diferentes, desde compañías de teatro y danza, hasta empresas de perfume. No sabría decir con cuál me gustaría trabajar, pero sí que quiero trabajar en nuevos ámbitos. Cosas que no haya hecho hasta ahora. Quizá algo de ropa, pero de una manera más artesanal. O algo de cerámica, que no lo he hecho nunca. O todo lo que tenga que ver con las artes escénicas, que es lo que más me interesa ahora.
Para terminar. ¿Una canción?
Supermayer Lost in Tiergarten de Rufus Wainwright.