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Irene Infantes encuentra en la lana un material con el que dialoga de una forma especial. En ella, Irene Infantes encuentra un material orgánico, animal, vivo, con el que trabajar y explorar la ambivalencia del artista y el artesano.
Por Equipo Citā Noviembre 24, 2020
Ver FichaSu acercamiento al arte y a la artesanía le llegó desde que era una niña. Su hermano es escultor y su abuelo era artesano, «hacía canastos de palmito, creo que ese es su nombre». Esas referencias siempre le atrajeron y le llevaron a estudiar moda en su Sevilla natal. Sin embargo, su experiencia no fue la esperada. Su ambición le llevaba a imaginarse estudiando en Londres, pero en su escuela le desincentivaron desde el primer momento. «Siempre hablaban de la Saint Martins como un lugar imposible de entrar». Pero no lo era. Ella lo hizo, y su estadía en Londres modificó su percepción del arte y la artesanía.
Su trabajo se mueve entre la exposición artística y el diseño de moda. Dos ámbitos que trabaja desde la manipulación del textil, desde la innovación en el manejo de materiales como la lana merino. Irene Infantes resignifica la tela como un elemento expositivo, para «devolverle el valor que el material tiene».
En un momento dado, dejas Sevilla para seguir tu formación en Londres, ¿mereció la pena?
Hubo unas palabras que no olvidaré. Fueron cuando estaba preparando el portafolio aquí en España y en la escuela no supieron ayudarme. Cuando dije que lo dejaba para irme a estudiar a la Saint Martins me dijeron textualmente: «Te estas equivocando». Pero no me estaba equivocando. Creo que se debe animar a la gente a que hagan estas cosas. Es difícil entrar, pero como cualquier otra cosa, si te lo propones, lo puedes conseguir.
Allí aprendí materiales nuevos y a experimentar. Experimentar y más experimentar. Porque en Londres es lo primero que te enseñan. Allí te dicen que experimentes sin miedo, además de realizar primero una buena research, hacer una buena búsqueda de documentación con la que puedas basarte en el trabajo de otros artistas, en fotografías, en lo que sea. Lo que no hay que hacer es: «me apetece pintar una maceta y la pinto». No. Primero piensas en el material, en el proceso, en qué quieres hacer con eso.
Tu proceso de trabajo inicia con la fotografía.
Sí. Me gusta mucho. Siempre me ha gustado. La última vez que estuve en Londres, un amigo me dijo: «es como si tu proyecto se hubiera alargado. Como que tu proyecto nunca acaba». Pero no entiende que mi proyecto ha sido así desde siempre. Desde pequeña siempre me ha interesado todo lo que sea muy pequeñito. Yo voy tomando muchas fotos de cositas que, sin querer, me las encuentro cuando voy por la calle. Voy tomando fotos de pequeñas cosas. Me interesa mucho el trayecto de cómo ha llegado eso ahí. El trasfondo de su historia. A quién se le habrá caído esta pulsera.
Otra cosa muy curiosa es que mis bocetos también son muy pequeños. Suelo trabajar en escalas pequeñas, aunque con lo de confinamiento he hecho alguno más grande. Mis bocetos suelen ser casi siempre A5. A4 pienso que es desperdiciar papel. Pero luego, ese pequeño boceto lo transformo en piezas de 3 metros. Parece extraño, pero me siento muy cómoda trabajando las ideas en pequeño y luego crearlas a lo grande para sentir que te envuelven.
Casi todo me inspira. Pero también me afecta lo que me rodea, tanto positiva, como negativamente. La fotografía es la que normalmente me inspira para comenzar y luego realizo bocetos y algo de pintura, ya sea a lápiz o cualquier otra. Luego, le doy el color. Después del color, decido si eso se va a transformar, o si se va a poner en una alfombra, o directamente a una pintura. Pero mi proceso siempre parte de las fotos.
«Parece extraño, pero me siento muy cómoda trabajando las ideas en pequeño y luego crearlas a lo grande para sentir que te envuelven.»
Dentro de los materiales textiles, ¿hay alguno que te fascine especialmente?
Sin dudarlo. Mi material preferido es la lana merino. Lo que me transmite básicamente es lo bonito que es estar trabajando con un material que ha crecido en un animal vivo. Además, tiene un olor particular cuando la lana se calienta, lo que se denomina lanolina. También al calentarla libera el sudor de la oveja, es como si animal me presta un poquito de lo suyo y yo lo transformo. Es eso lo que siento cuando manejo este tipo de material. Es poder ver este material desde otro punto de vista y valorarlo.
¿Qué trabajo recuerdas que haya sido especialmente gratificante para ti?
El que desarrollé con Pepe Cobo. Aunque yo lo conocí de antes de graduarme, no hicimos nada juntos hasta el año pasado. Estuvimos trabajando con artesanos de la India. Él apoyó el proyecto desde el minuto uno y era lo que yo necesitaba, sobre todo porque me acababa de mudar a España. Lo pusimos en una galería en Madrid, la García Galería. Fue muy gratificante porque no conocía a nadie en España y pude trabajar con alguien con ese renombre, que lleva muchísimo tiempo en el mundo del arte contemporáneo. Cobo fue de los primeros que empezó con galerías de arte, junto con Juana de Aizpuru. Sin que se interesase en esto y apoyase económicamente el proyecto, no se podría haber llevado a cabo. Fue una maravilla. Lo expusimos el 21 de julio del 2019 y fue genial.
Y, en cuanto a complejidad, ¿hay algún proyecto que recuerdes que se te complicó más de lo que esperabas?
No recuerdo nada en particular, pero al final a mí me gusta cuando se me proponen cosas totalmente diferentes. Me ayuda a investigar sobre otros materiales. Por ejemplo, ahora se está llevando a cabo un proyecto de pavimentos exteriores y yo nunca había trabajado con cemento. La verdad es que me interesa muchísimo.
Antes mencionabas a Pepe Cobo. ¿Cómo ha sido tu relación con las colaboraciones?
Siempre ha sido algo bastante positivo. Yo creo que al final, tal y como estamos, con tanta gente que hace tantas cosas, la colaboración es algo que, aunque ya se vea como muy repetitivo, creo que ayuda mucho porque es una forma de acercarte al público de otra persona. A mí me gusta poder hacer colaboraciones en campos diferentes. Hace poco, antes del confinamiento, gané un premio en Madrid, en la embajada de Italia. Una empresa italiana que comisaría proyectos me dijo que había elegido mi proyecto una empresa de lámparas. Y yo súper contenta. Pero al final se equivocaron y era una empresa de alfombras. Aun así, seguí contentísima porque la empresa que eligió mi proyecto es una buena empresa. Me gustó la idea de poder trabajar con una empresa de lámparas para ver que podía salir de ese proyecto.
Si alguien comisaría tu trabajo lo hace con cariño porque, al fin y al cabo, es negocio y ellos también quieren llevarse su parte. Si lo hacen bien, más conocidos serán y más obras podrán comisariar. Conmigo siempre han sido así, con cariño.
¿Con quién te gustaría trabajar?
Con un arquitecto con el que me encantaría trabajar es Andrés Jaque. Me parecen súper guay sus proyectos efímeros y también porque ha trabajado para el MoMA de Nueva York. Me encantaría. Y con diseñadores, con Ronan & Erwan Bouroullec. Me fliparía tener esa experiencia. Patricia Urquiola también me gustaría, aunque esta mujer esté hasta en la sopa, porque está entre la arquitectura y el diseño. Patricia hace proyectos de diseño, Andrés lleva proyectos de arte y Ronan que lleva proyectos de arte y de diseño.
También me gustaría poder hacer una colaboración con la Cartuja de Sevilla, porque además de ser de Sevilla, por la historia que tiene y porque están ahora abiertos a hacer colaboraciones con artistas, como la que hicieron con Isaac Piñeiro. Y poniendo miras en lo más alto, con la Josef & Anni Albers Foundation y con Hermès. En España, con Loewe. Hay muchos con los que me gustaría poder colaborar.
¿Cómo abordas la gestión económica de tu trabajo? ¿Trabajas con alguien?
No me acompaña nadie, ojalá lo hiciera, pero no. La situación económica no es fácil. Cobras un proyecto, que a lo mejor está bien pagado, pero no sabes cuándo te va a llegar el próximo. Por eso creo que se necesita más tiempo todavía para estar trabajando en varios proyectos a la vez. Actualmente me hayo trabajando en varios a la vez, pero algunos son mejores pagados, otros no tanto y otros te pagan cada de seis meses.
Si yo tuviera a alguien que pudiera encargarse del todo el tema económico, o de promoción, o de contactar a gente, o de donde solamente obtener becas, sería fantástico. Para lo que sea se necesita como mínimo invertir un día con todo el tema burocrático que te solicitan. Se necesita mucho tiempo para poder conseguir ese dinero y resta mucho al tiempo que necesito para poder seguir desarrollando mi proyecto artístico.
Una canción.
Un cuento para mi niño, de Lola y Manuel.