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Lucía Rabanal empezó a trabajar con pintura abstracta hace dos años. Dripping, pintura fluida y el uso de materiales no convencionales como arcilla o yeso distingue su trabajo. Desde que Turiel hablase de su trabajo en redes sociales, su vida ha cambiado y su proyección se ha disparado.
Por EQUIPO CITĀ Diciembre 17, 2020
Ver FichaNació y creció en Astorga, León. De allí se fue a estudiar a la Universidad de Valladolid, donde se graduó como arquitecta. Desde entonces, ha viajado y residido en ciudades como Hungría, Canadá, India y Suiza. Sin embargo, hace dos años volvió a España con la intención de empezar una nueva etapa. Se dio la oportunidad de cambiar su expresión artística, pasando de «tendencias más académicas», a unas formas más experimentales y abstractas. Pese a su corta trayectoria, hoy cuenta con una abundante producción gracias a su impacto en redes sociales.¿A partir de qué momento te interesas por las artes plásticas?
Llevo pintando toda mi vida. Creo que cuando mis padres que apuntaron a clases tenía cinco años. Es algo que lleva conmigo desde siempre. No recuerdo no haber pintado alguna vez. Estuve yendo al taller de un pintor en Astorga, que es donde nací, crecí y pasé mi adolescencia. Después estudié arquitectura. En la carrera aprendes partes más técnicas. Más composición. Otro tipo de cosas que te hacen verlo de otra manera. Después he estado viajando, residiendo en diferentes países y trabajando como arquitecta un par de años. Pero el año pasado, volví de Suiza con la intención de tener un cambio. No lo tenía muy claro, pero sabía que quería pasar un tiempo en España y ver qué hacía. En ese momento empecé a enseñar mis obras. Las di a conocer por redes sociales y empecé a experimentar con el arte abstracto, cosa que antes no hacía.
Desde que empecé con este tipo de pintura he tenido muy buen recibimiento. Eso me ha permitido seguir. Si tus cuadros no se venden, no puedes estar simplemente produciendo y produciendo. He tenido la suerte de haberme podido dedicar plenamente a ello.
Tu familia te llevó a clases desde muy pequeña, ¿vienes de familia de artistas?
Para nada. Mi madre siempre ha dicho que se le daba fatal el dibujo. Siempre ha agradecido que a mí se me diera bien para no tener que ayudarme en el colegio. De mi padre siempre se ha dicho que tenía buena mano para los dibujos, pero no se dedica a nada que tenga que ver. Mi familia no tiene una relación más allá de hacer algún bocetillo en una servilleta. Simplemente creo que vieron que yo tenía esa sensibilidad, o que desde niña me llamaba mucho la atención, así que me llevaron a clase para potenciarlo.
Has vivido y residido en países muy diferentes. De este camino, ¿qué podemos ver en tu trabajo?
Es inevitable que lo que uno vive le influya. Pero siempre digo que lo que más me influye de haber vivido en diferentes sitios ha sido conocer a mucha gente. Gente muy diferente. Personas con maneras de hacer muy distintas. Cuando tienes una obra de arte, no tienes una pieza material, son otras muchas cosas. Al final, la pintura es algo tan poco físico, tan intangible, que uno siente que todas esas influencias están ahí.
Hablando de influencias, ¿dónde encuentras tus principales influencias cuando afrontas un nuevo trabajo?
Es inevitable encontrar influencias en los colores de la naturaleza. No tanto en elementos concretos, que sería más propio de un arte figurativo, sino en gamas de colores, tipos de formas. Muy relacionado con la naturaleza, por supuesto, pero también hay veces que pinto queriendo plasmar algo, queriendo transmitir algo.
O queriendo aportar algo a la estancia en la que esa obra se vea. Muchas veces la arquitectura inevitablemente me influye. Es algo que tengo en la cabeza. Al final, yo soy arquitecta.
Hace apenas dos años que comienzas a centrarte en el arte abstracto. ¿Qué cambió en ti para tomar esa decisión?
Surge más de una necesidad de cambio. De hacer algo nuevo que llevaba queriendo hacer desde hace mucho tiempo, pero que estaba tan metida en otros temas que nunca me había dado la oportunidad de hacerlo. Era dejarme decidir lo que yo quiero hacer y permitir fluir. Yo empecé experimentando con pintura fluida en aquel momento. Al ver en redes sociales, descubrí que había un montón de gente que lo estaba haciendo ya, que no estaba descubriendo nada. Claro, ya existía el abstracto y el dripping, que es esta técnica de tirar pintura contra el lienzo. Hay grandes artistas que han utilizado esta técnica, pero siendo sincera, para mí ha sido principalmente un proceso de experimentación y, sobre todo, me nutrí de mil personas anónimas en las redes sociales, interesadas por este tema y experimentando.
«Me gusta estar en la completa exploración. Es lo que más me divierte. Para mí la pintura es subversión. Me encanta estar frente a un lienzo en blanco.»
Entonces, ¿qué singulariza tu trabajo?
Los artistas más reconocidos en el abstracto a veces son poco accesibles para el público general, para la gente que no tiene estudios de arte. Muchas veces oímos eso de «yo es que no entiendo de arte abstracto». Creo que he hecho un esfuerzo por acercarme a cualquier persona. De lo que buscaría yo misma si pensase en qué quiero para mi salón. Muchas personas me dicen: «no me gusta el abstracto, pero veo tus obras y hay algo que me gusta, que hace que me quede mirándolas». Quizá por esto siempre intento no trabajar solo por encargo, sino poder seguir explorando por mi cuenta, para poder seguir explorando cómo me apetece. Muchas veces trato de hacer cosas que sé que les puede llegar a cualquier persona. Es verdad que tengo algunos trabajos más oscuros, quizá más difíciles de interpretar. Pero en general, una de mis claves es eso, que se tratan de trabajos asequibles y cercanos.
¿En qué tipo de exploración te sientes más cómoda?
A mí me gusta estar en la completa exploración. Es lo que más me divierte. Para mí la pintura es subversión. Me encanta estar frente a un lienzo en blanco. Es una constante comunicación entre el lienzo y yo. El lienzo me va pidiendo. Es cierto que cuando trabajo por encargo, siempre hay una cierto espacio para la libertad, pero al final debes ceñirte a lo que quiere ese cliente. Por eso también me encanta trabajar por encargo. Esa comunicación con el cliente, esa emoción que tiene el cliente por mi trabajo es maravilloso. Pero siempre me gusta dedicar un espacio de mi tiempo para hacer mis creaciones y explorar lo que me gusta.
¿Con qué materiales te sientes más cómoda?
Habitualmente trabajo sobre lienzo y sobre papel, con acrílicos y tintas al alcohol. Esto siempre, después me encanta introducir otros elementos como la arena, que me permite conseguir texturas diferentes. También trabajo a veces con materiales de construcción, como yeso. No suelo trabajar con pinceles, bueno sí, pero también espátulas, brochas. Un día estaba pintando y había una escoba de barrer en casa y me pareció buena idea probar. Mi madre la había comprado, la había dejado allí y, claro, se la llené de pintura.
¿Has realizado alguna colaboración con otros artistas?
Un gran empujón para mí, en esta pequeña carrera artística, fue el momento en el que una influencer muy conocida en España, Mery Turiel, comparte mi trabajo. Esto me hizo crecer muchísimo en seguidores, llegar a muchísima más gente y, por ende, poder empezar a trabajar mucho más. Si uno no tiene clientes, no puede seguir produciendo. Esta visibilidad ha sido súper importante. No he realizado ninguna colaboración con artistas. Pero creo que también se debe considerar colaboración esta sinergia que se genera entre los influencers, o generadores de contenido, y los artistas. Creo que esto está democratizando el arte muchísimo. Una persona, sin determinados contactos o estar en determinados sitios, hace unos años jamás hubiera podido dedicarse a esto y, ahora mismo, nos está acercando y permitiendo que el talento pueda darse a conocer.
¿Estarías interesada en trabajar con otros artistas?
Por supuesto. Siempre, las sinergias con otros profesionales, son importantes. Esta profesión es muy solitaria. Siempre es más fructífero compartir. Las ideas compartidas se multiplican.
Y con marcas, ¿hay alguna con la que te gustaría trabajar?
Yo supongo que habrá oportunidades increíbles. Trabajar con marcas debe ser diferente a trabajar con otros clientes. Tienen otro punto de vista y creo que siempre que diversificas multiplicas las posibilidades. Creo que sería algo muy positivo que me aportaría muchísimo.
Me gustaría mucho trabajar con temas de arquitectura. Cualquier relación entre arquitectura y arte puede ser muy fructífera. También creo que se presta a muchas otras cosas, como la moda o el packaging. Por ejemplo, soy muy fans de Porcelanosa. He estado en sus showrooms y me he enamorado de todo. Así que me volvería loca.
¿Con qué trabajo te sientes más satisfecha?
He ido tocando distintos estilos. Cada persona me dice que le gustan unos cuadros distintos. Hay quienes prefieren los tonos neutros y quienes dicen que prefieren los de pintura fluida.
Pero yo personalmente me siento más identificada con este estilo, la pintura fluida. Creo que es el más original. Al menos yo no lo he visto tanto, el de las gotitas de pintura. No lo he inventado, pero mi estilo lo he encontrado experimentando. Creo que tengo mucho que explorar por ahí. Este es del que me siento más orgullosa.